Tú, Yo y tu Nintendo

Han pasado treinta largos años desde que la favorita de Nintendo salió al mercado norteamericano, para beneficio de los videojuegos. No habrá que recalcar que el principio de la década de los ochenta puede catalogarse como el auge y la destrucción de uno de los gigantes productores de entretenimiento electrónico, Atari, que desembocaría su final en el ya histórico y fatídico crash de tan maravillosa compañía, acudiendo pues la prescencia nipona a salvar la credibilidad en el ocio con la ya citada consola.

Era más bien obligatorio entonces, desde el nacimiento de la hija consentida de Nintendo hasta la fecha de 1992, poseer una de esas misteriosas cajas grises que tanta diversión proveían (y que podía satisfacernos por horas) y aún hoy en día, establecen un punto y aparte en la historia de los videojuegos (además de otras pequeñas joyitas de Nintendo). Por eso hago en este, primer y pequeño artículo del blog, un incapié en lo que, a mi parecer, da inicio verdadero a la época dorada de los videojuegos, ni más ni menos que la “Bit War”.

Es nada más una humilde carta de presentación, un poco de historia para orientar, más o menos, hacia dónde nos dirigimos con este mi proyectito personal, en lo que encuentro trabajo de algo “mejor”. Aquí tienen pues, mis más hermosos recuerdos (y probablemente de ustedes también) que he pasado en compañoa de un NES.

1. Los juegos de antaño, como muchos de usdtedes recordarán, no venían precargados en la consola, en DVD’s o CD’s; eran más bien, curiosos cartuchos que se exponían constantemente al polvo. Debido a estas condiciones, no era una rareza que al insertar el cartucho en la NES, una imagen glitcheada apareciera en la pantalla. Pues bien, recuerdo con nostalgia la antigua costumbre “gamer”, casi un ritual de todos los días, de sacar el cartucho y soplar fuertemente en la endidura para “remover el polvo”. Es muy curioso este detalle, porque a pesar de saber, de primera mano, que el truco “funcionaba”, hoy en día hay pequeños estudios que demuestran que no sólo soplar al cartucho no hacía nada relevantemente bueno al mismo, por el contrario podía dañar permanentemente los “sockets” o pequeñas agarraderas de la tarjeta principal a la consola, lo que podría muchas veces, inutilizar el juego.

2. Suerte a quien suerte tiene, el cual nunca fue mi caso.

Viví toda mi infancia y parte de mi adolescencia atormentado por jamás pasar un nivel de Duck Hunt. En toda mi vida he tenido tres NES y cada una de esas tres su propia pistola de luz, sin embargo y por azares del destino (o bien puede ser que mi tv nunca hubiera estado bien calibrada para el uso del maravilloso zapper), jamás en mi vida pude atinarle a más de 2 patos, cosa de la que hoy en día, me arrepiento mucho. Pero si hay algo que recuerdo con odio/amor, era la risa (hoy revivida en SSB3D/WiiU) del perro, burlándose constantemente al fallar un tiro.

3. Squaresoft (hoy en día Square Enix) había dado sus primeros pasos a mediados de la década de los años 80, con una serie de videojuegos que nunca sobresalieron por su popularidad. En el año de 1987, la compañia estaba a punto de declararse en quiebra, pero como un último suspiro, contrataron al diseñador de software Hironobo Sakaguchi, al que le fue encomendada la tarea de desarrollar lo que sería su último videojuego. Sakaguchi entonces tomó el mando de un ambicioso proyecto basado en el juego Dragon Quest, conocido como Dragon Warrior en estados unidos, creando así la última fantasía del equipo de Squaresoft. De esta manera nace una de las franquicias más grandes e importantes del género del rol y que yo pude apreciar en su versión para NES, con cartucho y todo.

Una de las cosas que más me gustaba al llegar a mi casa, era prender el nintendo con el juego de Final Fantasy adentro y escuchar la hermosa melodía del menú de inicio, que me da hermosos y nostalgicos recuerdos de mi juventud.

4. Cuando niño, tuve la desgracia de haber sido criado junto con una hermana diez años mayor que yo. Puede llegar a ser desesperante tratar de arrancar de las manos un control cuando esa persona pesa 5 veces más que tú. Aún a pesar de eso, aprendí bastante con esa relación y curiosamente, uno de los recuerdos que más tengo grabado en mi mente es el de una tortuga bajando escalones naranjas en el mundo 3-1 de Super Mario Bros, el legendario “truco de las 100 vidas”, que fue transmitido directamente de hermana a hermano menor en algunas vacaciones de verano ya perdidas en el tiempo.

5. Eran ya la seis de la tarde, el cielo comenzaba a oscurecer y mi madre entraba por la puerta principal de la casa con una caja en brazos, directamente de la residencia de mi tía Mara; yo sabía lo que eso significaba: Nuevos jeuegos.

Me dediqué horas a hurgar y leer cada uno de esos cartuchos hasta que aquél llegó a mis manos. Nada más de verlo supe que me encontraba frente a la más grande creación que nintendo me podía ofrecer. Un cartucho color dorado dotaba a mis ojos de asombro. Al ver la luz reflejada por sus bordes no pude dejar de creer sería el juego al que estaba destinado a jugar, y es que The legend of Zelda fue todo eso y más. Nunca podría yo pasar desapercibido el dulce momento en el que llegó a mis manos tan magnifico artilugio y del que, aún hoy en día, no estoy dispuesto a desprenderme por el resto de mi vida.

Y a tí, ¿cuál es tu videojuego favorito?. Si alguna vez encuentras este pequeño post, no dudes en comentármelo, poque estoy seguro que, igual que yo, hay momentos en tu vida marcados por tan magnifica consola, recuerdos que no dejarás ir y que han sido guardados en un rincón especial de tu infancia.

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